Introducción sobre las drogas y sus efectos
Vivimos en una cultura de la droga , desde la mañana cuando tomamos cafeína o teofilina, al desayuno , hasta la noche, en que podemos relajarnos al volver a la casa , con un aperitivo alcohólico, o un inductor del sueño con un somnífero, recetado por el médico, estamos utilizando diferentes sustancias, que afectan sobre el Sistema Nervioso
Existen distintos tipos de consumidores que son
Consumo experimental
Corresponde a las situaciones de contacto inicial con una o varias sustancias, de las cuales puede pasarse a un abandono de las mismas o a la continuidad en el consumo.
La adolescencia es la etapa en que con mayor frecuencia surge este tipo de consumo, si bien un alto porcentaje no reincide en el mismo.
Las motivaciones pueden ser varias: curiosidad, presión del grupo, atracción de lo prohibido y del riesgo, búsqueda del placer y de lo desconocido, y aumento de la oferta, entre otras.
Como indicadores de evaluación para definir este tipo de consumo se considera que el individuo desconoce los efectos de la sustancia y que su consumo se realiza, generalmente, en el marco de un grupo que le invita a probarla
Consumo ocasional
Es el uso intermitente de la/s sustancia/s, sin ninguna periodicidad fija y con largos intervalos de abstinencia.
Entre las motivaciones principales está facilitar la comunicación, la búsqueda de placer, relajación, y transgredir las normas, entre otras.
Algunas características generales que definen este tipo de consumo son: el individuo continúa utilizando la sustancia en grupo, aunque es capaz de realizar las mismas actividades sin necesidad de drogas; ya conoce la acción de la misma en su organismo y por este motivo la consume.
Consumo habitual
Supone una utilización frecuente de la droga. Esta práctica puede conducir a las otras formas de consumo, dependiendo de la sustancia, la frecuencia con que se emplee, las características de la persona, el entorno que le rodea, etc.
Entre las motivaciones expresadas para mantener el uso de las drogas están: intensificar las sensaciones de placer; vivencia de pertenencia al grupo y necesidad de reconocimiento dentro de éste; mitigar la soledad, el aburrimiento, la ansiedad; reafirmar independencia o aversión hacia la sociedad, y reducir el hambre, el frío, la debilidad o el cansancio.
Algunos indicadores que definen esta forma de consumo son: el sujeto amplía las situaciones en las que recurre a las drogas; éstas se usan tanto individualmente como en grupo; sus efectos son perfectamente conocidos y buscados por el usuario. Puesto que no ha perdido el control sobre su conducta, manifiesta poder abandonar el hábito en caso de proponérselo.
Consumo abusivo
El individuo necesita la sustancia y toda su vida gira en torno a ésta a pesar de las complicaciones que le pueda ocasionar.
Consumo recurrente de drogas, que acarrea el incumplimiento de obligaciones en el trabajo, la escuela o en casa (ausencias repetidas o bajo rendimiento; suspensiones o expulsiones de la escuela; descuido de los niños o de las obligaciones de la casa).
Consumo recurrente de drogas en situaciones en las que hacerlo es físicamente peligroso (conduciendo un automóvil o accionando una máquina).
Problemas legales reiterados con la sustancia (arrestos por comportamiento escandaloso).
Consumo continuado de la sustancia, pese a tener problemas sociales recurrentes o líos interpersonales causados o exacerbados por los efectos de las drogas (discusiones con la esposa acerca de las consecuencias de la intoxicación, violencia física, etc.).
Consumo recurrente de drogas, que acarrea el incumplimiento de obligaciones en el trabajo, la escuela o en casa (ausencias repetidas o bajo rendimiento; suspensiones o expulsiones de la escuela; descuido de los niños o de las obligaciones de la casa).
Consumo recurrente de drogas en situaciones en las que hacerlo es físicamente peligroso (conduciendo un automóvil o accionando una máquina).
Problemas legales reiterados con la sustancia (arrestos por comportamiento escandaloso).
Consumo continuado de la sustancia, pese a tener problemas sociales recurrentes o líos interpersonales causados o exacerbados por los efectos de las drogas (discusiones con la esposa acerca de las consecuencias de la intoxicación, violencia física, etc.).
Clasificación de drogas
Según su grado de dependencia
Drogas Duras
Las drogas "duras", son aquellas que provocan una dependencia física y psicosocial, es decir, que alteran el comportamiento psíquico y social del adicto, como el opio y sus derivados, el alcohol, las anfetaminas y los barbitúricos.
Drogas Duras
Las drogas "duras", son aquellas que provocan una dependencia física y psicosocial, es decir, que alteran el comportamiento psíquico y social del adicto, como el opio y sus derivados, el alcohol, las anfetaminas y los barbitúricos.
Drogas Blandas
Son las que crean únicamente una dependencia psicosocial, entre las que se encuentran los derivados del cáñamo, como el hachís o la marihuana, la cocaína, el ácido lisérgico, más conocido como LSD, así como también el tabaco.
Esta división en "blandas" y "duras" es cuestionada por muchos estudiosos del tema ya que consideran que se podría sugerir con ella que las "duras" son malas y, por consiguiente, las "blandas" son buenas o menos malas y no es así, ya que a partir de determinadas dosis y según la forma de ser administradas, las drogas "blandas" pueden tener efectos tan nocivos como las "duras".
Son las que crean únicamente una dependencia psicosocial, entre las que se encuentran los derivados del cáñamo, como el hachís o la marihuana, la cocaína, el ácido lisérgico, más conocido como LSD, así como también el tabaco.
Esta división en "blandas" y "duras" es cuestionada por muchos estudiosos del tema ya que consideran que se podría sugerir con ella que las "duras" son malas y, por consiguiente, las "blandas" son buenas o menos malas y no es así, ya que a partir de determinadas dosis y según la forma de ser administradas, las drogas "blandas" pueden tener efectos tan nocivos como las "duras".
Hay que tener presente que a partir de determinadas dosis las drogas denominadas "blandas" pueden tener efectos tan nocivos como las consideradas "duras".
La dependencia es el estado del individuo mediante el cual crea y mantiene constantemente un deseo de ingerir alguna substancia. Si éste deseo se mantiene por mecanismos metabólicos y su falta crea un síndrome de abstinencia, se denomina dependencia física. Si la dependencia se mantiene por mecanismos psicosociales, suele definirse como dependencia psíquica o psicosocial.
Desde un punto de vista farmacológico, las drogas se dividen en narcóticos, como el opio y sus derivados la morfina, la codeína y heroína; estimulantes, como el café, las anfetaminas, el crack y la cocaína, y alucinógenos, como el LSD, la mezcalina, el peyote, los hongos psil
ocibios y los derivados del cáñamo, como el hachís.
Heroína
La heroína es una sustancia natural extraída de la vaina de la adormidera asiática también conocida como opio, es un derivado de la morfina que se produce también mediante procedimientos químicos relativamente sencillos y por lo general, tiene la apariencia de un polvo blanco o marrón.
La heroína utilizada es una sustancia muy pura y los usuarios pueden fumarla o inhalarla, lo que permite que un mayor número de jóvenes menores de 18 años la usen sin embargo los riesgos de una sobredosis y muerte son iguales. Es una sustancia que genera una fuerte dependencia, tanto física como psicológica y afecta mucho el comportamiento normal.
La heroína se puede administrar fumada, esnifada o inyectada. Los efectos son siempre los mismos, pero varía su intensidad y la rapidez de actuación. En todos los casos es muy fácil llegar a sobredosis mortales.
Se le conoce en el mercado como: azúcar moreno, azúcar negra, caballo, nieve, dama blanca, H, manteca, polvo blanco, smack, skag, junk o tecata.
Inhalada, se calienta sobre un papel aluminio y se inhalan los vapores que desprende, sus efectos son inmediatos porque penetra de la nariz directamente al cerebro.
Inyectada tiene efectos todavía más dañinos porque se disuelve en agua y ácido cítrico y se inyecta directamente en la vena, lo que ocasiona mayores daños no solo la sistema nervioso sino también a la piel.
Al adicto a la heroína se le reconoce por las marcas de inyección, costras, cicatrices o decoloración de la piel, sobre todo en los antebrazos o el pliegue interno del codo, pero también en los tobillos, en el antepié o en las piernas.
Los efectos a corto plazo de la heroína aparecen poco después de aplicada la dosis por pequeña que sea. Después de se inyectada el usuario siente un arranque de euforia acompañada de enrojecimiento de la piel, boca seca y sensación de pesadez en las extremidades. Después se presenta un estado de somnolencia y alerta, en que el usuario se siente volando y las funciones mentales se afectan por la depresión del sistema nervioso central que pierde su sensibilidad al dolor, es decir se experimenta una sensación de anestesia, produce vómitos y náuseas e inhibe el apetito.
El uso constante o el abuso de la heroína, tiene entre otras consecuencias una sobredosis mortal, aborto espontáneo en mujeres adictas embarazadas, trombosis, infecciones en la membrana que cubre el corazón, problemas en las válvulas del corazón, absesos, celulitis, problemas respiratorios y neumonía, daños hepáticos y el compartir las agujas ocasiona entre otras enfermedades infecciosas, VIH/SIDA y hepatitis B.
Además la heroína vendida en la calle, generalmente está adulterada y puede contener sustancias tóxicas que obstruyen los vasos sanguíneos de pulmones, hígado, riñones o del cerebro. Lo que puede ocasionar desde infecciones graves, septicemia y hasta la muerte de núcleos de células en los órganos vitales.
En el ámbito psicológico, la heroína ocasiona: Alteraciones de la personalidad, alteraciones cognitivas, problemas de memoria, trastorno de ansiedad y depresión, y una gran obsesión por adquirir la sustancia.
Orgánicamente, además de los daños anteriores, la heroína provoca: Adelgazamiento, estreñimiento. caries dental, anemia, insomnio, inhibición del deseo sexual, en las mujeres pérdida de menstruación y favorece múltiples enfermedades infecciosas.
La disminución o abandono de la droga ocasiona síndrome de abstinencia, conocido como “el mono”, que se caracteriza por: lagrimeo, sudoración, escurrimientos nasales o rinorrea, insomnio, náuseas y vómitos, diarrea, fiebre, dolores musculares y una fuerte y peligrosa ansiedad







